Comentario de ‘I have a dream’

Martin Luther King





El siglo XX fue una época llena de conflicto políticos, guerras y luchas por el poder. Pero además será recordado por ser un tiempo de grandes avances en tecnología, ciencia y materia del cumplimiento de los derechos humanos más fundamentales. Esta falta de derechos y libertades la padeció durante siglos toda persona nacida de piel negra. Es sabido que la raza blanca se aprovechó de ellos durante generaciones. Por suerte en un momento de la historia comenzaron a surgir voces justas y concienciadas, no solo negras, de la gran importancia de la igualdad de razas. Y por ello se alzaron en pro de los derechos y libertades de los negros. Demasiado poco a poco se fue andando un larguísimo camino. Hasta llegar a 1863, año clave para la causa. El presidente por aquella época de Estados Unidos Abraham Lincoln, firmó la Proclamación de Emancipación. En ella se ordenaba que todos los esclavos fueran liberados. ‘Este transcendental decreto’ tristemente no dio lugar a la igualdad de los negros frente a los blancos y las injusticias con ellos se siguieron cometiendo. Muy especialmente en el sur de Norteamérica. La ansiada igualdad no se logrará hasta cien años después. Cuando el ciudadano negro de Estados Unidos que más gente movilizó en el mundo, seguido por una gran marea negra y blanca, se plantó en la capital de su país dispuesto a cobrar ‘un pagaré’ de libertades y derechos civiles expedido por su nación y que había sido devuelto ‘con el sello de fondos insuficientes`. El hombre que provocó ese antes y después en la historia no pudo ser otro que Martin Luther King.


Nació en Atlanta el 15 de enero de 1923. Hijo de un pastor bautista y una organista de iglesia. Estudió en su ciudad natal. Y sin haberse graduado de secundaria, a los 15 años entró en una universidad solo para negros. Hizo teología y curso un doctorado en la Universidad de Boston. Recibió el grado de Doctor en Filosofía el 15 de junio de 1955. Se casó con Coretta Scott en 1953 y tuvo cuatro hijos. En el 1954 con solo 25 años fue nombrado pastor de una iglesia bautista en Montegomery. Desde muy joven fue consciente de las discriminación en la que vivían los negros. Pues a la corta edad de seis años dos amigos blancos que tenía le comunicaron que no estaban autorizados a jugar con él. Y de cómo esa discriminación era apoyada por su propio país gracias a la segregación social. Todo estaba estratégicamente dividido en colegios para blancos y otros para negros. Igual pasaba con restaurantes, parques y hasta con los asientos del autobús estando reservados los mejores sitios, los de adelante, solo para blancos. Debido a un bochornoso incidente por esta discriminación el nombre de Martin Luther King se popularizó entre las gentes. Ocurrió en 1955 cuando una mujer negra, Rosa Parks, se negó a ceder el asiento a un hombre blanco. Llegaron incluso a juzgarla. Una vez llegaron los hechos a oídos de Luther King inició un boicot contra los autobuses. Acabo arrestado pero logró que en 1956 la Corte Suprema de los Estados Unidos declarase ilegal la segregación en lugares públicos. Fue el principio de un largo camino que recorrerá con sus acciones no violentas inspiradas en el ejemplo de Gandhi. El país estaba despertando y poco a poco pidiendo la igualdad para todos. Otros ‘incidentes’ sucedidos a lo largo de toda Norteamérica pusieron su granito de arena a la causa. Famoso es el de Little Rock Nine de 1957 cuando un grupo de estudiantes afroamericanos quisieron ir a clase en el Central High School siendo detenidos por la Guardia Nacional por orden del gobernador de Arkansas,

Orval Faubus. El incidente terminó bien gracias a la intervención del presidente Eisenhower pudiendo los nueve muchachos asistir a clase.


La culmine de la andadura del Doctor King tuvo como escenario Washington bajo la ‘simbólica sombra’ de quien un siglo antes había dado los primero pasos de la lucha, A. Lincoln. Ese 28 de agosto de 1963 el líder negro pronunció su discurso más célebre: I have a dream (yo tengo un sueño).


Varios mensajes quiso trasmitir a los oyentes presentes y al mundo entero que estaba pendiente. El primero y fundamental, motivo de su lucha, fue la exigencia de los derechos sociales para los negros. Haciendo especial hincapié en que por ley les habían sido ya concedidos con la Proclama de 1863 pero que era ‘obvio que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré’. No aceptaría demora alguna. Recordaba ´la urgencia impetuosa del ahora’. Y que no era ‘ el momento de tener el lujo de enfriase o tomar tranquilizantes de gradualismo’.


Repitió además algo que a lo largo de su andanza no se había cansado de pedir, una acción no violenta. ‘Evitar cometer actos injustos’ era primordial, y ‘jamás satisfacer la sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio’. Lo correcto era ‘conducir la lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina’. Recordando que ‘no se debía desconfiar de toda la gente blanca’ pues como evidenciaba su presencia allí habían comprendido que ‘sus destinos estaban unidos’. Los últimos párrafos de su discurso los reservó para hablar de su sueño. Entre esos versos estaba la famosa frase que dio título al discurso y por la que siempre será recordado ‘I have a drem’. Y relataba que en su sueño ‘un día la nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo’.


Gracias a esta tediosa andadura el presidente Lyndon Johson con el que ya se había reunido en innumerables ocasiones sin obtener el éxito esperado, Ni siquiera tras el incidente de Selma en el que un grupo de 500 negros inició una marcha pacífica en la que acabaron apaleados por la policía y que propició la concienciación de los blancos al ver la escena trasmitida por los medios. Firmó en 1965 los derechos civiles para los negros con lo que gracias a ellos pudieron finalmente votar y decidir su futuro como ciudadanos americanos de plenos derechos que eran. Martin Luther King debido a esta gran lucha por y por la oposición continua a la guerra de Vietnam por la cual tampoco se cansó de pelear hasta sus últimos días, fue condecorado con el Premio Nobel de la Paz en 1964. También a título póstumo se le otorgó la Medalla Presidencial de la libertad en 1977 por el presidente Jimmy Carter, la Medalla de oro en el congreso de U.U.E.E en 2004 y desde 1986 se celebra, festivo incluido, el día de Martin Luther King.


Su muerte en Menmphis el 4 de abril de 1968 conmocionó al mundo. Plagada de incógnita. La versión oficial cuenta que Earl Ray, un delincuente común de raza blanca, disparó a King cuando este estaba asomado al balcón de a habitación en la que estaba hospedado. Su asesino teórico fue detenido y aunque en un primer momento se declarase culpable para evitar una posible pena de muerte, tras ser condenado a 99 años de cárcel rectificó. Pese a que el caso se revisó en 1998 falleció preso y el asesinato nunca se aclaró. El primer juez que trató el caso dictaminó que el secreto de sumario no sería levantado hasta 2029. Quizás sea entonces cuando, con permiso de Estados Unidos de América faltaba más, puedan sus descendientes saber y el mundo entero de paso que sucedió realmente con Martin Luther King.

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