Crítica: Maus

Esta novela gráfica fue creada por el dibujante Art Spiegelman. Un historietista estadounidense de origen sueco ( Estocolmo, el 15 de febrero de 1948) y proveniente de una familia judía polaca. Tras estudiar arte y diseño en el año 1966 se incorpora a la empresa ‘Topps Gum Co’ en la que permanecería casi veinte años. En 1975 en Nueva york comienza a trabajar para diferentes publicaciones. Pero no fue hasta 1980 que, junto a su mujer Françoise Wouly, funda su propia revista, ‘Draw’. En 1991 termina su obra más famosa, ‘Maus’. Un comic alternativo que empezó a escribir en 1980 y que serializó en su revista hasta la finalización de la obra. Gracias a ella al año siguiente se le concedió el prestigiosísimo premio Pulitzer.



Se basa en hechos reales, pues son las duras vivencias que le tocó pasar a la familia del dibujante durante la época del nazismo. La historia de la familia de Spiegelman se remonta a mediados de la década de los años 30 del siglo XX hasta el crudo invierno de 1944. La obra se divide en dos tiempos. Un pasado en el que el autor todavía no había nacido. En él se cuenta la vida del por entonces joven Vladek, padre de Art Spiegelman. De cómo conoce a Anja, la que sería su mujer y madre de sus hijos y los horribles sucesos que vivieron por culpa de un régimen imperialista y xenófobo. La otra línea temporal es más secundaria. Se centro en como el hijo, un adulto y casado Art le pide a su padre, obviamente ya viejo, que le cuente la historia de su familia. Y el progenitor se lo va relatando a lo largo de los 6 amenos capítulos que dura la obra. Se acaban haciendo cortas pues es una de esas novelas que enganchan desde el principio. Esto lo logra no solo con la letra, también con la gráfica. Pues la historia es abordada desde una acertada metáfora. El gato se come al ratón. Por eso en el libro los gatos (Alemanes nazis) tiene como objetivo aniquilar a los pobres ratones (judíos). Que sin comerlo ni beberlo, como se diría coloquialmente, se ven perseguidos y aniquilados. ¿El motivo? La crisis económica que sufrió Alemania por aquel entonces y por la derrota que había sufrido en la I Guerra Mundial. Ni que decir que los judíos no tuvieron culpa alguna y no fue más que una excusa que inventó Hitler.


Aunque se hable de un determinado momento, la obra no caduca. Desgraciadamente, en mayor o menor medida la historia suele repetirse. No hay más que fijarse en nuestra actualidad. Millones de persona que, en este caso con la excusa de profesar una religión diferente o simplemente no estar de acuerdo con las ideas de la clase que pretende dominar, tienen que huir de sus hogares si quieres sobrevivir. Si no lo hacen

lo que probablemente les espere es la muerte. Como en la época nazi, estamos viviendo en una realidad que se realizan autenticas masacres que fácilmente en el futuro serán recordadas como verdadero holocausto.


En definitiva la novela es una verdadera joya de la narrativa gráfica

En definitiva la novela es una verdadera joya de la narrativa gráfica. Por ponerle algún fallo, decir que en ciertos momentos la traducción no es exacta. Tiende a confundir los verbos haber y ser. Aunque imagino es esto es más culpa de la editorial que del propio Spiegelman. Pero pese a eso, es un libro para tener en la estantería. Es de esas historias que se leen del tirón y nos muestra las terribles consecuencias que se nos puede venir encima si no aprendemos a tolerarnos. En vivir y dejar vivir.

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